Rebuscada mi respuesta, tanto como mi cabeza, tenía que ser mujer... era un rompecabezas disfrazado de princesa, era puro rock&roll. Aunque a veces dice basta, en sus noches de subasta, se la juega hasta ganar. Como toda señorita bien histeriquita, era una ola en el mar. Siempre cinco para el peso, siempre abrazo, nunca un beso y ahora ni torta ni pan.


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